Amor propio
- siemprelospajaros
- 1 oct 2021
- 1 Min. de lectura
Voltaire (1694-1778)
Un misionero que viajaba por la India encontró a un faquir cargado de cadenas, desnudo como un mono, acostado boca abajo y haciéndose azotar por los pecados de sus compatriotas, que le daban algunos liardas del país.
-¡Qué renuncia de sí mismo! -decía uno de los espectadores.
-¿Renuncia de mí mismo? -replicó el faquir- hago que me azoten en este mundo para devolvértelo en el otro, cuando seas caballo y yo jinete.


Comentarios